Plasmamos nuestra razón de ser en un nuevo edificio de diseño ecológico

Descubrir La Ruche

Noviembre de 2025: La Ruche abre sus puertas. 6.790 m² repartidos en cuatro niveles. Un atrio central bañado de luz. Un espacio reinventado para los 300 empleados que trabajan allí.

Más que un edificio, La Ruche encarna nuestra visión de la forma de trabajar del mañana: fomentar la cooperación y favorecer la interacción, mejorando la calidad de vida en el trabajo.

Un lugar que refleja quiénes somos, que refleja el saber hacer de las marcas del Grupo, que encarna nuestra razón de ser y concreta nuestra estrategia de Impacto Positivo.

Fomentar el bienestar y la colaboración

Impacto social positivo

En 2021, tras la experimentación de Covid con nuevas formas de trabajar, ponemos en marcha el proyecto Inspiring Working Spaces con una clara ambición: replantear radicalmente todos nuestros espacios de trabajo.

La Ruche nace de esta convicción: un lugar de trabajo que se parezca a nosotros, que mejore el rendimiento colectivo y la calidad de vida en el trabajo, y que refleje nuestro compromiso con el medio ambiente.

En el corazón del edificio, un atrio amplio y luminoso estructura los cuatro niveles y crea oportunidades para intercambios espontáneos entre los equipos, cuando se ven y se cruzan. El espacio está diseñado para facilitar la conversación.

Los espacios de trabajo son multifuncionales y pueden adaptarse a las necesidades individuales. ¿Necesita pensar a solas? Los espacios tranquilos y cerrados permiten concentrarse. ¿Necesita trabajar en equipo? Las salas totalmente equipadas facilitan el trabajo en equipo. ¿Necesita un intercambio informal? Las plantas están salpicadas de lugares de reunión y workcafés: lugares híbridos donde trabajar y tomarse un respiro.

Esta diversidad de espacios responde a una convicción: el trabajo no es uniforme, y los espacios tampoco deberían serlo.

La conexión con el exterior, en plena llanura alsaciana, también forma parte de este enfoque del bienestar. Alrededor de La Ruche, 13.000m2 de zonas ajardinadas crean una auténtica burbuja de biodiversidad. Huertos, jardines, paseos, campos deportivos: el aire libre calma, refresca, estimula o renueva la energía de cada uno. El comedor del personal, abierto al exterior, es una prolongación de este enfoque.

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Trabajar en el corazón de la industria

La Ruche se construyó en las inmediaciones del polígono industrial de Sélestat.

Es un lugar de trabajo arraigado en la realidad industrial, donde los equipos de apoyo se encuentran a sólo unos cientos de metros de las líneas de producción. Esta proximidad física facilita la cooperación, acelera la toma de decisiones y sirve de recordatorio diario de que las funciones de apoyo están al servicio de la producción.

Movilizar a las empresas locales

Impacto económico positivo

La mayor parte de los trabajos de construcción fueron realizados por empresas locales. El 90% de las empresas elegidas para construir y equipar el edificio están situadas a menos de 41 kilómetros de La Ruche.

Como con todos nuestros proveedores, siempre hemos aplicado el principio del arraigo local: primero local, luego regional y después nacional.

Al conseguir que empresas alsacianas trabajen para nosotros, estamos apoyando directamente el dinamismo económico de nuestra región.

Esta proximidad también tiene ventajas muy tangibles, como la reducción de los costes de transporte, una mayor capacidad de reacción cuando es necesario y el contacto directo con nuestros socios.

Construcción sobria y eficaz

Impacto medioambiental positivo

Diseñado según el estándar Passivhaus, el edificio pretende garantizar un confort óptimo manteniendo bajo control los costes de explotación. Su compacidad se ha diseñado cuidadosamente para limitar las pérdidas de calor, mientras que sus amplias fachadas acristaladas y su gran cubierta acristalada maximizan la captación solar natural.

Todas las opciones técnicas están pensadas para reducir la huella ambiental del edificio a lo largo de su ciclo de vida.

La estructura de madera, procedente de bosques franceses, es un material renovable de origen biológico que almacena carbono en lugar de emitirlo.

El tejado verde regula de forma natural las temperaturas, retiene el agua de lluvia y fomenta la biodiversidad.

La cubierta de cristal maximiza la luz natural y reduce la necesidad de iluminación artificial.

El triple acristalamiento limita la pérdida de calor.

La ventilación de doble flujo y alta eficiencia (84%) recupera el calor del aire extraído para precalentar el aire entrante.

La geocooling aprovecha el frescor del suelo para enfriar el edificio en verano, sin necesidad de aire acondicionado, que consume mucha energía.

Como en el resto de nuestras instalaciones, la calefacción se proporciona mediante un sistema que utiliza nuestros residuos de madera.

La iluminación LED inteligente se adapta a la presencia y a la luz natural para consumir sólo lo estrictamente necesario.

La Ruche cumple estrictamente el planteamiento y las normas dela construcción ecológica.

En el exterior, los terrenos ajardinados crean islas de biodiversidad y contribuyen a la regulación térmica natural del lugar. Cada árbol plantado contribuye al secuestro de carbono. Cada superficie plantada limita la escorrentía y favorece la infiltración del agua.

El resultado es un edificio energéticamente eficiente, cómodo para los usuarios y coherente con nuestros compromisos medioambientales.